Vida y vestimenta medieval en la peninsula

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Mensaje  H.R.E.P. el Lun Ago 31, 2009 6:59 pm

Aqui os dejo un link sobre una muestra de un libro online, como es una muestra faltaran muchas paginas pero las que se ven te cuenta bastante bien la vida en aquella epoca e incluso ropas. Por ejemplo a partir de la pagina 51 se ven bastantes ejemplos de ropa etc..

http://books.google.es/books?id=2OSITPooJy8C&pg=PA300&lpg=PA300&dq=la+espa%C3%B1a+del+siglo+XIII+en+imagenes+menendez+pidal&source=bl&ots=zHpgU9bRL8&sig=xm6JLIdICPQ6gR7cXqj-cQD4RQA&hl=es&ei=OxJsSuemCJbUjAfHuuWZCw&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3#v=onepage&q=&f=false
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Mensaje  David Templar el Lun Ago 31, 2009 8:59 pm

Le tengo en casa, aunque en blanco y negro, la edición en color es espectacular pero cara de narices, la de ByN se puede encontrar facilmente en Internet y no es muy cara, a mí me costo unos 14€ en Iberlibro si no recuerdo mal.
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Mensaje  juana de arco el Mar Sep 01, 2009 9:39 am

muchas gracias x vuestra inestimable aportacion Like a Star @ heaven Like a Star @ heaven Like a Star @ heaven , para las q no andamos muy a la par con la historia Embarassed , es de gran ayuda contar con estos ''pekeños'' recortes de vida y costumbres q intentamos recrear, y k tan buenos ratos nos dan. Wink
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Mensaje  David Templar el Miér Sep 02, 2009 2:02 am

Buscando por internet puedes que lo encuentres, en el foro de Fidelis hablaron una vez de él y decían que era bastante dificil conseguir uno.

Suerte a ver si lo encuentras, yo no lo encontré pero tampoco lo busqué mucho.
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Mensaje  Donna Ysabel de Montblanc el Jue Feb 11, 2010 10:11 am

Hola Very Happy , he encontrado un articulo superinteresante sobre los nombres de prendas medievales en la literatura, esto nos puede ayudar a usar con propiedad los nombres de algunas prendas medievales Laughing Very Happy
Es largo de leer, pero con datos muy interesantes. Wink Especialmente para donna Juana de Arco que me ha mencionado lo de las camisas moriscas y bordadas.
Saludos!!

Fuente: LITERATURA Y MODA: LA INDUMENTARIA FEMENINA A TRAVÉS DE LA NOVELA ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX
María Ángeles Gutiérrez García (Universidad de Murcia)
Link: http://www.um.es/tonosdigital/znum9/estudios/literaturaymoda.htm

La literatura medieval española alude a los elementos de indumentaria o vestido de manera frecuente. A grandes rasgos tenemos una visión del vestido de extraordinaria homogeneidad en toda Europa; sin embargo, la península ibérica mostraba una mayor riqueza y variedad debido al influjo del mundo árabe.

La profesora Carmen Bernis ha estudiado en profundidad el traje medieval, sobre todo, en los siglos XII y XIII, pero a través de sus análisis e investigaciones se ha evidenciado la existencia en su día de un riquísimo conjunto de piezas y tejidos de inusitada belleza, descubiertos a través de algunos restos materiales, la imagen plástica (pintura, miniatura, escultura y relieve), los documentos y las fuentes literarias.

Desde las primeras manifestaciones escritas la ropa constituye a veces una ocasión para expresar status social, condición, estado anímico, formando parte imprescindible de la caracterización de los personajes y sus rasgos. El romancero de tradición oral muestra de forma expresiva algunos aspectos:

La muerte ocultada

“… diga, diga la mi suegra

¿qué vestido me ponía?

Ponte tu vestido negro que muy bien que te estaría…

Como eres rubia y muy blanca,

lo negro bien te estaría.

Vestida iba de seda Calzada de plata fina.

¡Viva, viva mi Don Pedro

la prenda que más quería…!

Las doncellas van de negro,

ella de oro y gasa fina



Característico por su fuerza dramática es este romance recogido en dos registros diferentes y que aborda el tema de la muerte del esposo ocultada a la mujer hasta el día del entierro. Todo el romance, muy común en la literatura oral, está lleno de indicios que anuncian una situación trágica o fatal; el indicio principal viene marcado por el vestido; la suegra insta a la nuera a que vista de negro pero al no saber ella la muerte del marido, se engalana con ricas telas. En dicho texto se patentiza la importancia y el simbolismo del color, así como las formas establecidas en cuanto a los rigores del luto vigentes hasta hoy.

Entre los romances de tradición oral, el que sigue, marca el interés por esos elementos descriptivos que contribuían a definir situaciones o características relacionadas con el aspecto externo. Aunque la versión más antigua del mismo se recoge en una glosa de Antonio Ruiz de Santillana (siglo XVI), entronca con el recuerdo de la hija de Jaime I. Se trata de un delicioso texto donde se recrea la minuciosa descripción de afeites y engalanamientos de una dama que asiste a los oficios litúrgicos; su propio título “La brisa de amor“, nos sitúa en un escenario sagrado donde se exponen las beldades de la joven. Es significativa la minuciosidad con la que se va definiendo el personaje a través de sus atavíos:

“Viste saya sobre saya / mantellín de tornasol / camisa con oro y perlas / bordada en el cabezón /. En la su boca muy linda / lleva un poco de dulzor, / en la su cara tan blanca / un poquito de arrebol, / y en los sus ojuelos garzos / lleva un poco alcohol.”

A través de la tradición oral, recopilada y sistematizada en los siglos XVI y XVII, los aspectos relacionados con el vestido tienen un sentido específico y un papel preponderante en el discurso narrativo a través de alusiones directas para definir situaciones concretas; ocurre que, aunque de sabor arcaico, nos remite a fórmulas suntuarias cercanas ya a los siglos XVI y XVII. Un claro ejemplo son los Romances del Cid aunque en el anterior aparecían términos como saya o camisa de cabezón bordada; el quinto romance narra las bodas de Don Rodrigo y Jimena en donde el Cid “…quitóse gola y arnés / resplandeciente y grabado / púsose un medio botarga / con unos vivos morados / calzas, valonas tudescas / de aquellos siglos dorados…”.[31] Evidentemente el anacronismo es tan evidente que el mismo Quevedo, conocedor del texto publicado en el “Romancero General de 1600” apostilló “…andaba entonces el Cid / más galán que Gerineldos / con botarga colorada / en figura de pimiento…”

La influencia del traje árabe en los reinos cristianos supuso un enriquecimiento en el tratamiento de tejidos, motivos decorativos, prendas y adornos de refinada belleza. A través de las ilustraciones de los Beatos se vislumbra el atavío mozárabe, como en el libro del “Apocalipsis de Gerona” donde se evidencia la fusión entre la tradición cristiano-visigoda y las innovaciones estéticas del mundo árabe. Carmen Bernis - en Indumentaria medieval española – hace hincapié en la enorme cantidad de vocablos de origen oriental para definir ciertas prendas de uso indistinto, tanto en los reinos cristianos como musulmanes: almexía, aljuba, adorra, mutebag…

A partir del siglo XI el Románico uniformiza en cierto modo la moda continental; una serie de confluencias espirituales, culturales, sociales y religiosas desarrollarán y afianzarán el florecimiento del primer movimiento cultural europeo. En la Península, los reinos cristianos y musulmanes viven momentos de gran esplendor; las fuentes literarias nos remiten a esas prendas que vestían las gentes vulgares y los selectos círculos palaciegos, los guerreros y los labradores… “El cantar de Mío Cid” muestra un extraordinario glosario entretejido a los episodios históricos, la vida cotidiana y las intrigas palaciegas. Rodrigo Díaz vivió en el siglo XI y probablemente un siglo y medio después su vida se había convertido en gesta. En 1.110 ya había aparecido la “Historia Roderici”, crónica de hechos del Cid aunque la biografía del personaje quedó sistematizada en tres Cantares: Destierro, Bodas de las hijas del Cid y Afrenta de Corpes; aunque el texto conservado en la actualidad fuera copiado en el siglo XIV,la mejor edición moderna de esta joya es la de Ramón Menéndez Pidal, autor que introduce un completo glosario de todos aquellos términos específicos de la época, incluyendo los relacionados con ropajes, ornamentos, afeites, objetos suntuarios…, documentación que puede ser contrastada con los fondos artísticos del Real Monasterio de las Huelgas y otras fuentes escritas como las “Cantigas” y “Libro del Juego” del rey Sabio, o gráficas como el “Beato” de Fernando I, “Liber fedorum mayor”....

Del “Cantar del Mío Cid” he recogido algunos fragmentos significativos, sobre todo por los términos o acepciones empleadas en relación con el vestido, de especial significado:

“…vistióse el sobregonel, luenga trahe la barba…” (Cantar de las Bodas 86, 1587, pág. 182). “…e muchas vestiduras de paños e de çiclatones…” (Cantar de Corpes 124, 2574, pág. 260). “…allí les tuellen los mantos e los pelliçones / páranlas en cuerpos y en camisas y en çiclatones…” (Cantar de Corpes 128, 2720-2721 pág. 270). “…sobre las lorigas armiños y pelliçones…” (Cantar de Corpes 3075 pág.296) “…calças de buen paño en sus camas metió / sobrellas unos çapatos que a grant huebra son. / Vistió camisa de rançal tan blanca commo el Sol…/sobrella un brial primo de çiclaton, /obrado es con oro, pareçen por o son. / Sobresto una piel vermeja, las bandas d’oro son, /siempre la viste mío Çid el Campeador./ Una cofia sobre los pelos d’un escarín de pro, / con oro es obrada, fecha por razón /…/ la barba avíe luenga e prísola con el cordón…” (Cantar de Corpes, 3094-3097 pág. 296). Este último pasaje ofrece al lector una idea muy aproximada de aquello que vestía el hombre dedicado a la vida militar, describiendo una relación de piezas tales como las túnicas acolchadas que hacían soportar mejor las armaduras: “…velmezes vestidos por sufrir las guarniciones…” (3073, pág. 294) lorigas, armiños y pellizos. La descripción del traje del Cid para presentarse a la Corte a pedir justicia tras la afrenta de Corpes es de lujo exquisito, como corresponde a figura de tan alta categoría; obsérvese cómo se adaptan los ropajes del protagonista a los ya utilizados hacia mediados del siglo XII: calzas de paño, brial de brocado, cofia de escarín…

Otros términos como çiclatón servirán para denominar indistintamente al brial o a una tela de seda tejida en oro, utilizado tanto por hombres como por mujeres, o los pelliçones, especie de manto o túnica más externa que el brial adornado con cenefas.

A partir de los siglos XI y XII y con la homogeneización y uniformidad cultural en Europa: rutas de peregrinajes, homologación del culto latino, exaltación de valores artísticos comunes, sobre un trasfondo de elementos de influencia bizantina, junto con otros autóctonos y regionales de tradición bárbara, carolingia, romana y bizantina potenciados en los distintos reinos y cortes europeas, los trasvases en materia de indumentaria son un hecho puntual, sobre todo, en los reinos peninsulares; los préstamos orientales en el vestido de los reinos cristianos se evidencian mayormente en los tocados, calzado y trabajos de tejeduría. El sometimiento a las premisas orientales (Bizancio) fomentará un rico comercio que, unido al desarrollo de un gusto por los tejidos hispano-musulmanes extendidos a partir del siglo X por toda Europa, configurará las características fundamentales del europeo: lujo suntuoso, pervivencia de iconografía clásica (”Tapiz de la creación”, catedral de Gerona) entrelazada a elementos de raigambre cristiana ; sedas combinadas con oro y plata entroncadas con los tiraz de recamados trabajos importados a Occidente a través de botines o fruto del comercio de reliquias, cuyos preciados restos se envolvían en dichos paños; todo ello configuró a lo largo de estos siglos sucesivas oleadas de préstamos e influjos que se matizarían a partir de los siglos XIII y XIV con la creciente industria textil europea y el comercio con Oriente desde algunos centros italianos tales como Pisa y Venecia.

Desde el siglo XIII se irá perfilando el desarrollo del arte e industria textiles; comercio, organización del mundo gremial, introducción y desarrollo de nuevas técnicas… todo ello, contribuirá al fortalecimiento de una actividad que emulará la riqueza de los productos de Oriente.

En 1339 escribe el Arcipreste de Hita su obra más conocida donde se reflejan algunos datos relativos a la indumentaria popular del siglo XIV a través de elementos descriptivos insertados, a veces, en argumentos jocosos:

“Pues dame una çinta/bermeja, bien tynta/

dame un prendedero/sea de bermejo paño/

e buena camisa hecha a mi guisa /e dame un bello pandero

/e seys anillos de estaño,con su collarada/

e un çamarón dominguero.......Dame buena toca, listada de cota /

e justillo para entre año /dame zarcillos e hebilla/ de latón byen reluciente/

e dame zapatas bermejas bien altas,

e dame toca amarilla, de pieza labrada[40] bien lystada en la frente



Estas canciones populares insertan innumerables referencias al vestir cotidiano y a los sencillos anhelos suntuarios de las famosas serranas o vaqueras inmortalizadas por el Arcipreste y por su antagónico el marqués de Santillana. Llama poderosamente la atención el valor de riqueza y finura que poseían las prendas color bermejo o rojizo: çinta bermeja, prendedero de bermejo paño, zapatas bermejas bien altas…o el refinamiento que para una serrana suponía lucir una camisa con su collarada (labrada o decorada en el cuello), un prendedero (broche con el que se recogían las faldas, en este caso, una tira de tela para sujetar el cabello) un çamarón (zamarro o chaquetilla de cuero) o un tabardo.

Aquí como en los romances de tradición oral (castellano-sefardíes) se advierte el choque cultural y la asimilación entre la tradición de raíz clásico-visigoda y las nuevas propuestas decorativas orientales, procedentes de la cultura musulmana, pero también se intuye la vieja tradición suntuaria, que abogaba por la sencillez cultivada en las antiguas costumbres castellanas contra los modelos afrancesados iniciados desde la corte de Alfonso VI.

El siglo XIII se caracteriza por el desarrollo de la vida urbana y la tendencia refinada en el vestir. La industria textil recrea la tradición a la par que innova nuevas texturas y se incrementa el uso de materiales ricos como la seda. El comercio de la lana y las ferias potenciaron una industria pujante en Europa, una auténtica eclosión que coincidirá con el afán de ostentación externa de la sociedad europea. Centros como Lucca, Lyon, Sevilla o Colonia figuran como centros de selecta producción (C. FERNÁNDEZ VILLAMIL, 379 y ss.).

Los siglos XIV y XV se caracterizan por dos tendencias en apariencia divergentes pero que vienen a configurar las premisas de lo que en el siglo XVI será la moda española, principalmente en lo referente al traje femenino; por un lado están las tendencias internacionales irradiadas desde las cortes borgoñona, flamencas e italianas; por otro, los préstamos debidos a las modas moriscas que configurará de forma específica la indumentaria española, imprimiéndole unos rasgos muy precisos.

Durante el siglo XV la gran innovación del traje femenino español será la aparición del verdugado; en el libro “Tratado de los pecados que se cometen en el vestir”, Hernando de Talavera censurará estos apósitos que sin duda representan los antecedentes de los postizos y ahuecadores de falda surgidos a lo largo de la historia. Las fuentes escritas aportadas por Carmen Bernis sobre algunas prendas como ésta o la camisa, pieza singularísima en la indumentaria femenina del siglo XV, son interesantes.

En “El libre de les dones maridades” editado en 1495, escrito en catalán a principios del siglo XV y traducido un siglo después con el nombre de “Carro de las Donas” editado en 1542, se describen las ricas labores destinadas al ornato de camisas: “…y dentro traen sus camisas delicadas con las mangas muy anchas, llenas de gayas y randas de mucha polideza, curiosas e preciosas para demostrar su delicadeza y suntuosidad…”[45]. Se alude también a las camisas bordadas en “Lo somni d´en Bernat Metge” (1345-1410), uno de cuyos fragmentos expone con cierto sentido crítico las afeminadas modas adoptadas por el hombre en el uso de camisas bordadas: … y ço que n’ols es menor vergonya, van ab alcandores bordades y perfumades, aixi com si eren donzelles…”

Un elemento de impronta internacional y que constituyó piedra de toque en la elegancia de la mujer fueron los tocados y bonetes; Carmen Bernis recoge una importante fuente literaria cual es el “Tratado provechoso que demuestra cómo en el comer y en vestir se cometen muchos pecados” de Fray Hernando de Talavera, donde se reprocha a las damas el uso de bonetes o el indiscreto alzado de chapines[48]. El uso de específicas galas o aderezos son blanco de la crítica del momento, desde los hermosos tocados de raigambre oriental como los alharemes y almaizares a otras prendas como las camisas o alcandores labradas: “Pues la de Juan de Toledo/ cuando sale allá al mercado / viste camisas moriscas / y todo mal empleado.”

Otras veces, por el contrario, se aconseja a una dama sobre cuales serían las prendas precisas para salir de viaje: “Con un gentil alhareme / discretamente tocada / porque no la queme (el sol) / y más por fin si se tiene / ser conoscida y mirada “.

Recetario espléndido de usos suntuarios mujeriles lo forma el “Arcipreste de Talavera o Corbacho” de Alfonso Martínez Toledo. El clérigo divide la obra en cuatro partes: la primera versa sobre los males provenientes del amor desordenado; la segunda ofrece a través de proverbios, descripciones, diálogos o cuentos (exempla) una jocosa visión de la mujer y “de los viçios, tachas e malas condiciones de las malas y viçiosas mugeres“; la tercera y cuarta parte abordan materias tan dispares como los tipos humanos con sus relaciones astrológicas y conceptos acerca de la Providencia y el libre albedrío.

En el capítulo XXV Del sesto mandamiento, el autor ya conmina y advierte al lector sobre los peligros que acechan al hombre que tiene una amante: “…¿Furtaste tu, casado, escondidamente a tu mujer, joyas, rropas, e algunas otras cosas: sortijas, almanacas, canbray, crespinas, alvanega, mangas de yupla, arracadas, manillas e otras joyas para dar a tu coamante?” (pág. 124). En este texto se enumeran detalladamente esos pequeños lujos cotidianos de la mujer del siglo XV: almanacas, arracadas, manillas, denominadas como joyas, canbray, crespina, alvanega, mangas de ynpla (mangas de velo que colgaban del hombro) que corresponden a piezas de vestir o tejidos delicados.

Del libro II podría decirse que algunos capítulos constituyen un abigarrado glosario de prendas, texturas, tejidos, joyería, quincalla… Entresaco sólo aquellos términos que pudieran interesar.

En el capítulo II, De cómo la muger es murmurante y detractadora: paños de escarlata con forradura de marta, saya de florentín con cortapisa de veros (paño fino vendido en Florencia), faldas de dos palmos rrastrando forradas de camocán, pordemás forrado de martas zebellinas (abrigo), con el collar lançado hasta medias espaldas las mangas de brocado, los paternostres de oro de doce, almanaca de aljófar (collar de perlas chicas), crespina de filetes de flor de açuçena con mucha argentería, partidor, temblantes de oro, canbray, argentería colgada de lunetas e lenguas de páxaro e rretronchetes e con rrandas muy ricas, todoseda que cubría la cara, axoreas de alambar, lúas forradas de marta (guantes), texillo de seda con tachones de oro (ceñidor para abrochar el manto), chapines de un xeme poco menos en alto, pintados de brocado, safumada almiscada, las çejas algaliadas.

En el capítulo III, De como las mugeres aman a dyestro e a syniestro por la gran cobdiçia que tyenen aborda el tema de la codicia femenina manifestada a través del acopio que hacen de aljófar, sortijas, arracadas, ynplas trepadas de seda, bolantes (adornos en la cabeza), lençarejas (pañuelos de lino) canbrays, tocas catalanas, trunfas (tocados), polseras brosladas (bolsas para el cabello bordadas), crespinas, partidores, alfardas, alvanegas, cordones, trascoles, almanacas de aljófar e de cuentas negras, gorgueras de seda, de ynpla e lienço delgado, brosladas, rrandadas; mangas de alcandoras de ynpla de axuar, camisas brosladas (bordadas): “…pero después de todo esto comiençan a entrar por los ungüentos; anpolletas, potezillos, salseruelas donde tyenen las aguas para afeytar, unas para estirar el cuero, otras destiladas para rrelumbrar; tuétanos de çiervo, de vaca e de carrnero. ¿ E non son peores éstas que diablos, que con las rreñonadas de çiervo fazen dellas xabón ? Destilan el agua por cáñamo crudo e ceniza de sarmiento e la rreñonada rretida al fuego échanla en ello cuando faze muy rrezio sol, meneándolo nueve días, al día una hora, fasta que se congela e se face xabón que dizen napoletano…”

Todo un magnífico documento sobre costumbres y modas, vocablos para denominar esta o estotra prenda, sin olvidar el mundo privado de la cosmética.

Ocupan igualmente un lugar importante los relatos de viajeros extranjeros por España, sobre todo, las aportaciones redactadas por León de Rosmithal de Blatna(1465-1467), atraído por las costumbres y maneras de paises extranjeros, acompañaba a este caballero Gabriel Tetze, cuyas crónicas y relatos fueron publicadas y traducidas por Antonio Mª Fabié en su Viajes por España, Lorenzo Vital, el diplomático Juan Dantisco o los embajadores de la República de Venecia, ya en el siglo XVI, autores que narran acontecimientos precisos de los cuales han sido testigos presenciales, notas sobre ciudades importantes, e impresiones sobre grandes personajes, instituciones y costumbres."
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Mensaje  Invitado el Vie Feb 12, 2010 6:55 am

Una información muy completa Donna Ysabel.....Es bueno tenerla en cuanta,aunque mi novia es más de los míos...(se viste de caballero,pero hospitalario....)Siempre dijo que le gusta y cuando vio que no era la única...¡Cualquiera la para! Laughing

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Mensaje  Donna Ysabel de Montblanc el Dom Feb 14, 2010 11:40 pm

De nada, jejeje en esto es ir poco a poco. Y sobre todo, que las seamos mas en la recreación y participemos activamente. Wink

Bueno, contiuando en tema, aqui os dejo un interesantisimo articulo con dibujos y todo, sobre EL ALMOFAR como prenda cristiana y andalusí. Espero que os guste. Wink
http://www.islamyal-andalus.org/publicaciones/pezzi/cap7.htm
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Mensaje  Axil el Lun Feb 15, 2010 10:57 am

Donna Ysabel de Montblanc escribió:
Bueno, contiuando en tema, aqui os dejo un interesantisimo articulo con dibujos y todo, sobre EL ALMOFAR como prenda cristiana y andalusí. Espero que os guste. Wink
http://www.islamyal-andalus.org/publicaciones/pezzi/cap7.htm

Magnífico, Doña Ysabel, muchas gracias.
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Mensaje  Invitado el Mar Feb 16, 2010 8:04 am

Muchas gracias Donna Ysabel.....

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Mensaje  Donna Ysabel de Montblanc el Dom Mar 14, 2010 11:23 am

Y mas sobre moda medieval, del siglo XIII y del Monasterio de las Huelgas. Con un estupendo articulo avalado por el Museo del Traje de Madrid sobre el ajuar femenino de la Infanta María de Castilla, datado en 1235.
Que lo disfrutéis.

http://museodeltraje.mcu.es/popups/06-2004%20pieza.pdf
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Mensaje  Invitado el Mar Mar 16, 2010 6:15 am

¡Gracias!

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Mensaje  Donna Ysabel de Montblanc el Miér Mayo 26, 2010 9:13 am

La piel de conejo servía para forrar y usar de abrigo.
En el siglo X comienzan a llegar a Europa las primeras pieles procedentes de Siberia, que debieron revolucionar el floreciente comercio tradicional.
Bien entrado el siglo XIII las pieles se prohiben, los dominicanos lanzan una cruzada moral contra el fasto terrenal asocian a las pieles con brujas y con el Diablo, a quien algunos entendidos pueden reconocer con facilidad bajo el aspecto de uno de ellos: un macho cabrío, un perro o un gato negro. Ante el despiadado ataque de esta orden de proverbial rigidez, los animales de piel caen en desgracia.
En las noches de luna llena las hechiceras se convierten en zorras, lobas y hasta en gatas, si bien estas metamorfosis tienden a producirse en medios rurales. Las pieles quedan rigurosamente prohibidas a toda persona honrada, a todo buen cristiano. En esa época se quemaban a todos los perros y gatos con lo que las ratas crecieron y se multiplicaron por doquier.
Afortunadamente, la cruzada dominicana se vería frenada por otras, por las de verdad, pues los caballeros que parten a liberar el Santo Sepulcro de manos de los infieles se convierten, a su regreso, en grandes apologistas de las pieles. Introducen además especies nuevas, refinadas y muy caras, cuyo uso queda reservado a los nobles. Por el momento, los demás cristianos deberán conformarse con las pieles tradicionales: conejo, ardilla, cordero, cabra, liebre y curiosamente, gato montés. Ello obedece a que el gato casero correspondía a la sazón a la categoría de animales exóticos, pues se importaba de Oriente. En el Libro de los Oficios, aparecido en París en el siglo XIII, podemos ver que los emolumentos a percibir por las pieles de gato montés son muy inferiores a las que rigen para el gato privado o gato doméstico. Por otra parte, tanto en la zona musulmana, donde gozaba de prestigio y libertad, como en la cristiana, donde solía vivir encerrada en guetos, la comunidad judía estuvo desde siempre relacionada con la industria de la piel en todas sus facetas: tenerías y curtidurías, indumentaria, artes del libro y comercio.
Bueno, me he extendido un poco en la historia de la piel ya que me ha parecido curiosísima, pero existía la lana, la sarga más bien destinada a pobres y monjes, se utilizaba la tela e incluso la seda.
También existía el BUREL, una tejido más tosco y el que se viste con ella quiere parecer un villano.
Los juglares y los ministriles no era de extrañar que utilizaran las prendas a modo de moneda, es decir que pagaban con ellas.
El período almorávide supuso también otros avances técnicos como la aparición de un nuevo tipo de tejido denominado lampás o lampazo, similar en ciertas cosas al samito pues también tiene al menos dos urdimbres, una de ellas para unirla al fondo y otra para crear efecto ligando urdimbres decorativas con la de efecto consiguiendo un efecto de bajo relieve incluso en tejidos monocromos, en una especie de intento de stiacciato ghibertiano.
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Mensaje  Donna Ysabel de Montblanc el Jue Abr 07, 2011 10:45 am

Acabo de encontrar una link de un libro que está genial sobre moda medieval, civil, guerrera y religiosa que complementa "El s.XIII en imágenes", lo que me encanta son sus dibujos, con mayor detalle que los del libro de Pidal. Se trata de Las Cantigas: el códice de Florencia --escrito por Amparo García Cuadrado
Faltan algunas páginas, si pudieramos conseguirlo en libro, pues es del 93, sería una pasada pues creo que las páginas faltantes contienen láminas.
Os dejo la link para disfrutadlo, lo bueno empieza a partir de la página 73.

http://books.google.es/books?id=ija0Vyv54MwC&pg=PA167&lpg=PA167&dq=cantiga+371&source=bl&ots=J0JbL5I0gn&sig=ByzEQrQyqYJln8R0SVad5Ux8zPE&hl=es&ei=aeacTc-IIY6p8QPG7o3sBg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3&ved=0CCEQ6AEwAjgK#v=onepage&q&f=false
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Vida y vestimenta medieval en la peninsula Empty Re: Vida y vestimenta medieval en la peninsula

Mensaje  Cerver el Jue Abr 07, 2011 1:53 pm

No puedo verlo, no se si os pasara al resto me dice que ha alcanzado el limite de visualizacion
Un saludo
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Vida y vestimenta medieval en la peninsula Empty Re: Vida y vestimenta medieval en la peninsula

Mensaje  Administracion el Jue Abr 07, 2011 6:43 pm

Hay que ir una a una para visualizar algunas, no deja ver todas las paginas pero las que se ven, muestran bastantes imagenes de tocados sobretodo Wink

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Vida y vestimenta medieval en la peninsula Empty Re: Vida y vestimenta medieval en la peninsula

Mensaje  Donna Ysabel de Montblanc el Jue Abr 07, 2011 8:20 pm

Acabo de ver que está a la venta online y a bastante buen precio, en version online ebook y en papel.

http://www.libreriaproteo.com/libro-580985-LAS-CANTIGAS-EL-CODICE-DE-FLORENCIA.html
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Vida y vestimenta medieval en la peninsula Empty Re: Vida y vestimenta medieval en la peninsula

Mensaje  De Velasco el Jue Abr 07, 2011 9:07 pm

Bezudo puso un enlace a La España del siglo 13 leida en imagenes en color, cortesia de maese gominolo, pero no encuentro ande andará.
Yo lo tengo descargado en el ordeñador.
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Vida y vestimenta medieval en la peninsula Empty EL AJUAR FUNERARIO DE DOÑA TERESA GIL (1310)

Mensaje  Donna Ysabel de Montblanc el Jue Abr 14, 2011 2:17 pm

En 2001 se descubrió una muy interesante momia medieval, la de la amante de Sancho IV, Doña Teresa Gil, muerta en 1310. Su ropa muy bien conservada constituye un testimonio de ropajes del s.XIV y lo mejor, parece haber sido hecha en Valladolid. Very Happy En 2009 los ropajes restaurados se expusieron en Toro, donde está enterrada.

Un artículo en .pdf del Museo del Traje de Madrid con lo que allí se encontró, ideal para conocer la moda de fines del XIII y principios del XIV:

http://museodeltraje.mcu.es/popups/2008-01.pdf


El periodico La Opinión de Zamora recogió asi la noticia en 2009:




http://www.laopiniondezamora.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008120900_4_320025__Toro-Regresa-Sancti-Spiritus-ajuar-funerario-fundadora-Teresa-restaurado

Regresa al Sancti Spíritus el ajuar funerario de su fundadora, Teresa Gil, ya restaurado

Seis años después de ser restaurado, ha regresado a Toro el ajuar funerario de la fundadora del monasterio del Sancti Spíritus, Teresa Gil, fallecida en el año 1310, hallado en un magnífico estado de conservación durante la campaña de verano de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid del año 2001, en que se restauró el sepulcro de esta rica dama de origen portugués, situado en el coro del convento. La recuperación de los textiles fue promovida, como infinidad de actuaciones, por la Fundación González Allende que preside José Navarro Talegón, que ha presentado los trabajos a la prensa y quien, como comisionado de Patrimonio, remitió un informe a la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta para canalizar la solicitud ante el Instituto de Patrimonio Histórico Español, quien finalmente se hizo cargo de la intervención. La impresionante recuperación de estas piezas textiles, de las pocas que existen del siglo XIV, ha permitido aportar luz a los confusos datos que existían sobre este interesante personaje histórico y acrecienta el rico legado cultural no solo del monasterio, donde será expuesto, sino de la provincia y de España, que cuenta con uno de los patrimonios textiles más ricos de Europa.

Dos de las piezas del ajuar son las propias sábanas mortuorias, aunque una de ellas es moderna y fue colocada por las monjas tras regresar en 1870 al monasterio, que fue expoliado durante la revolución del 68, resultando afectado el sarcófago de Teresa Gil. Probablemente en ese momento fue cuando desaparecieron las medias y los escarpines o calzado que portaba. La sábana cubría el cuerpo y en ella destacan restos de decoración en zig-zag en rojo que encuadra en su interior figuras de gallos en rojo y pardo. Según el estudio sobre la actuación realizado por Ana Patricia Gotor, todo indica que este lienzo de lino sin teñir pudo ser reutilizado para el ajuar funeraria, como muestran los remiendos y el que los motivos decorativos de simbolismo cristiano fueran añadidos después. Y es que, los testamentos de la época evidencian que las prendas textiles eran consideradas un bien «muy preciado» y, por tanto, se legaban y «remendaban y reutilizaban tantas veces como fuera necesario». No obstante, aclara que en los enterramientos, «los difuntos eran inhumados en sudarios, envueltos en sencillas telas, ya que el enterrarse con vestidos era una práctica que se reservaba únicamente a los personajes eclesiásticos, nobles o reyes». Una de las piezas restauradas más recientemente ha sido el tocado, en el que se pueden apreciar dos bandas bordadas sobre una base de tafetán en lino natural. Los bordados están realizados en puntos cruzados y punto de cruz y son de color verde, amarillo, marrón y pardo. Además, está compuesto por una redecilla, una cinta roja, un cordón azul y bandas de tafetán que enmarcaban la cara, cubriéndole la frente, además del cuello y la barbilla. El juego de tocas blancas, como es el caso, enmarcando el rostro y ocultando el cabello y cuerpo era destinado a damas de más edad y una mujer "tocada" era sinónimo de dueña u mujer casada. Otras de las piezas son las ligas, de tafetán simple, con lazadas, y las cuales aparecieron colocadas a mitad de los muslos para sujetar, sin duda, las medias desaparecidas del ajuar. El manto o capa apareció muy deteriorado, aunque por los restos se ha podido saber que estuvo confeccionado en tafetán de color azul grisáceo, que forraba las tiras de piel con las que se confeccionaban estas prendas en su anverso y reverso. Estas capas, realzadas y forradas con armiños y exquisitas pieles, eran la «insignia mejor de la nobleza» y llegaron a convertirse en prenda única para las personas mayores. Debajo vestía el brial, muy bien conservado y confeccionado en tafetán de seda de color azul. Se trata de una especie de vestido, que era utilizado por hombres y mujeres, cortado de una sola pieza, aunque la falda tiene nesgas para darle más vuelo y está totalmente guateado. Este cubría la camisa de tafetán de lino muy fino, en color crudo, larga y en forma acampanada y cuya existencia en principio se desconocía al estar totalmente pegado al brial. Era una indumentaria diurna y nocturna para todo tipo de personas e incluso los niños las llevaban a veces como único vestido. El velo, de tafetán de seda en color crudo, aunque decorado con bandas y flecos, cubría la cabeza y la cara de la fundadora, y junto a él fueron encontrados tres alfileres de color verdosos que lo sujetaban a la cabeza. El velo era, según señala la autora del estudio, «uno de los accesorios predilectos de las damas» de la época y podían ser muy lujosos, llegándose a estar enriquecidos con pedrería y labrados en oro. Por último, han sido restaurados los lujosos guantes de piel de cabritilla que cubrían las manos hasta la muñeca, donde acababan en forma acampanada.

La importancia histórica de los trajes y las modas
Los trajes y modas, según pone de relieve la autora del trabajo, Ana Patricia Gator, «son de gran importancia para datar o documentar una obra de arte» y también «para reconstruir y conocer usos y costumbres de la Edad Media». Y es que, la moda es «un fenómeno en relación directa con el momento histórico en que se produce». Y es que, como señala, «el atuendo es uno de los atributos elementales del hombre». En el caso de la indumentaria de Teresa Gil, los aspectos técnicos con de «gran importancia y han ayudado con los tipos de ligamentos, fibras y tintes». Además, han permitido confirmar datos que se tenían por otro tipo de fuentes. Así, el tejido del brial, de seda, habla de una posición alta, así como el color azul, que era uno de los preferidos por la aristocracia, mientras que las clases modestas llevaban colores naturales o pardos, porque la práctica del teñido era cara.

Amante de Sancho IV y, por ello, rival de su esposa, María de Molina
Teresa Gil de Riba de Vizela era hija del mayordomo mayor de Don Alfonso III, un hombre portugués de enorme patrimonio, que se exilió a Castilla, destino al que su hija le acompañó. Tuvo otros tres hermanos, tres mujeres y un hombre, y falleció, teniendo entre 45 y 50 años, después de 1310, haciendo testamento el 16 de septiembre de 1307, en el que manda construir el monasterio de Toro. Fue amante de Sancho IV, lo que le supuso recibir muchos favores, pero también ser nombrada como primera abadesa perpetua del monasterio cisterciense de las Huelgas de Valladolid. Un destino impuesto en 1282, cuando doña María de Molina se casó en Sancho IV. Dice Ana Patricia Gotor, según la información recibida de Navarro Talegón, que «el hecho de no profesar ni enterrarse con el hábito del Cister, y el que su testamento no mencione aquella condición, ni se acuerde de las monjas, nos está dando a entender que fue una situación más bien impuesta». Además, la reina María de Molina la contrarió abiertamente al poner al monasterio bajo la advocación del Espíritu Santo y no del Salvador, como había dispuesto en el testamento Teresa Gil.

Del estudio de las prendas restauradas, junto con informes genealógicos y antropológicos, se desprende que era una dama medieval portuguesa que vestía a la moda de las clases altas castellano-leonesas con influencia hispanomusulmana en los tejidos y la decoración -la seda y los motivos decorativos de la toca y el brial conducen a la zona peninsular- y que tenía creencias religiosas cristianas, como lo demuestran los gallos bordados en la sábana mortuoria y el hecho de querer ser enterrada en el coro.

Vida y vestimenta medieval en la peninsula Momiateresagil.th


Teresa Gil «cumplía todos los requisitos de la clases social a que pertenecía», a tenor de los datos, y en aquella época las mujeres nobles estaban abocadas a un matrimonio concertado o al retiro de un claustro, debiendo evitar toda relación con los hombres. Era una sociedad profundamente cristiana y el seguir la moda en exceso era también pecado y su magnitud dependía del estatus al que se pertenecía y a su estado civil. El arreglo excesivo sólo se realizaba para «excitar la lujuria de los hombres».

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